Animales

El embarazo en las cobayas (parte I)

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El embarazo de las cobayas dura una media de 68 días aunque esta media puede ser alterada a causa de la edad de la hembra, el tamaño de ésta, el tamaño de la camada, la alimentación durante el embarazo. Normalmente una camada de una cría puede alargarse más que una camada de 4 o 5 crías ya que el útero de la cobaya al estar más lleno, aguanta menos. Por otro lado debo decir que hemos tenido camadas de dos crías cuyo embarazo ha durado 68 días y, recientemente, hemos tenido una camada de tres crías cuya gestación ha durando 70 días. Ya os digo, es un tema sujeto a muchas variables pero, lo habitual es que el embarazo dure entre 65 y 72 días según toda la documentación que hemos consultado.

Lo que hace que nos comamos la cabeza intentando averiguar si nuestras cobayas están preñadas es que, habitualmente, hasta las 4 o 5 semanas no empieza a ser evidente el embarazo y, en ocasiones, hasta que no se notan las “pataditas” de los bebés, no podemos estar seguros al 100% de si nuestra cobaya está preñada o simplemente está más gordita. Estos animales por su naturaleza tienden a ser barrigudos y a veces esta característica nos lleva a confusiones (lo digo por experiencia propia).

Síntomas de embarazo: la mayoría de las hembras preñadas empiezan a beber más agua de lo habitual a partir de la segunda o tercera semana de gestación. Sobre la mitad del embarazo el vientre se endurece ya que su musculatura se prepara para la carga que se le viene encima (hay que tener en cuenta que a veces la cobaya llega a doblar su peso inicial durante el embarazo, sobre todo en las cobayas jóvenes que parten de un peso más bajo que las adultas). Otro síntoma en algunas hembras gestantes es que desde muy pronto, se quejan cuando las intentas coger o tocar la barriga. Todos estos síntomas pueden darse o no darse, las cobayas no son robots con libro de instrucciones y cada una, igual que tienen un carácter diferente, muestran una sintomatología diferente ante este estado “especial”.
Cuando el embarazo se acerca a su fin es hora de comprobar la apertura de los huesos pélvicos.




éstos se empiezan a separar aproximadamente unos 10 días antes del parto aunque sabemos de casos en que se ha producido mucho tiempo antes y otros en los que se han abierto 4 o 5 días antes del parto. Será importante pues, saber dónde y cómo localizamos dicha apertura. Podéis ver dónde localizar el hueso pélvico en el esquema de abajo y, en cuanto a cómo palparlos es sencillo: no es necesario ni coger a la cobaya (estamos hablando de la recta final del embarazo y cuanto menos manipulemos a la voluminosa futura mamá, mejor que mejor), simplemente la inmovilizamos con una de nuestras manos para que no se mueva y pasamos el dedo índice o corazón de la otra mano por debajo de la parte trasera de la cobaya, entre las patas traseras. Con el dedo tocamos por la zona que queda justo por delante de la zona genital (lo que correspondería al pubis en los humanos) y presionando muy ligeramente notaremos un hueso único “---“ (en caso de no haber comenzado la separación) o bien dos huesos separados por una apertura mayor o menor en función de la cercanía del parto “- -“.

Cuando la separación pélvica sea de 1 a 2,5 cms (varía en función de la cobaya) sólo queda esperar que en 1 a 3 días nazcan los bebés.


Otra cosa que nos quita el sueño a los criadores de cobayas: EL PARTO. Y digo que nos quita el sueño literalmente. Cada vez que tenemos una cobaya a punto de parir, hacia el día 67 de embarazo, empiezo a dormir con una oreja alerta ante cualquier sonido por si hiciera falta mi colaboración para conseguir un final feliz.

Lo habitual en las cobayas es que el parto sea “como coser y cantar” pero, en ocasiones, las madres primerizas tienen algún problema y, por que se asusten o por falta de instinto, dejen perder la primera camada al no limpiar a los bebés recién nacidos y romperles el saco amniótico en seguida para que puedan respirar. Por suerte, en el segundo parto todo suele ir sobre ruedas.

Lo que nos quita el sueño del parto de las cobayas es que es asintomático, osea, una cobaya a punto de parir, estará comiendo y bebiendo como si tal cosa hasta que, de repente, se parará quieta, hará un pequeño quejidito acompañado de una contracción y ya está, la maquinaria está en marcha. A veces, la primera contracción ya provoca la salida de la cabeza de la primera cría aunque en ocasiones hacen falta dos o tres contracciones más pero, si tenéis la suerte de asistir a un parto de cobaya, veréis lo fácil que es todo. Si estáis ahí delante, no hará falta que intervengáis. Hacedlo solamente si veis que, tras nacer alguna de las crías, la madre no la ve o la ignora durante unos segundos, si es así y la cría ha salido envuelta en la bolsa amniótica (suele ser así), sin miedo, con vuestros dedos romped la bolsa amniótica a la altura de la boca de la mini cobayita, esto hará que automáticamente empiece a respirar. Seguramente la madre la verá enseguida y empezará a limpiarla como una histérica hasta que nazca el segundo bebé (si lo hay). Normalmente pasan unos minutos entre bebé y bebé pero a veces dos bebés nacen seguidos y la madre sólo acude a uno de ellos por lo que nuestra intervención será necesaria para que el otro bebé pueda respirar mientras espera su turno de limpieza. Si veis que al romper la bolsa el bebé no empieza a respirar inmediatamente cogedlo y dadle una pequeña sacudida, suele ser suficiente para hacerlo reaccionar.

En un intervalo de 10 a 30 minutos suelen haber nacido todas las crías de la camada y una señal de que no habrá más bebés es que en las últimas contracciones de la madre, ésta expulsa las placentas, una por bebé. La placenta tiene el aspecto de un trozo de carne roja que casi siempre la madre se come por instinto (le ayudará a reponer fuerzas y a eliminar pistas y olores del parto).

Si veis que el parto no progresa o que la madre sufre en exceso y los bebés no nacen, no lo dudéis, llamad a vuestro veterinario porque está en juego la vida de la madre y los bebés.

Afortunadamente, la inmensa mayoría de los nacimientos transcurren sin problemas.

Hay partos con sangre y partos casi limpios por completo pero, en cualquier caso, al cabo de un par de horas, la madre, los hijos y el lugar del parto estarán impolutos gracias al afán que pone la hembra en limpiarlo todo.

IMPORTANTE: si no queréis que vuestra cobaya quede embarazada el mismo día en que pare, deberéis tenerla separada del macho ya que la mayoría de las hembras tienen un celo post-parto y no es nada beneficioso para el animal tener dos embarazos seguidos y más mientras está lactando.

Para quien quiera ver un parto, aquí tenéis fotos de uno de los últimos partos a los que tuve la suerte de asistir.

La alimentación de las cobayas durante el embarazo

Una particularidad de las cobayas es que no pueden sintetizar en su organismo la vitamina C o el ácido ascórbico y por ello, es básico que en su dieta haya un aporte suficiente de esta vitamina (consulta el apartado de alimentos especiales de Cunipic para cobayas). Normalmente una cobaya adulta necesita unos 10 mg/kg de ácido ascórbico, y unos 30 mg/kg en las cobayas en periodo de gestación.

Para suplir esta falta de vitamina se tienen que alimentar con vegetales y frutas como espinacas, perejil, remolacha, tomate, pimiento, kiwis, naranjas… o mezclada en el agua en una proporción de 1g/L, teniendo en cuenta que en 24 horas se pierde más del 50 %.

También hay que tener en cuenta que en soluciones acuosas la vitamina C se deteriora en presencia de metales, suciedad del agua i / o calor. Por tanto el agua debe cambiarse a diario.
A parte de todo esto deberemos alimentar a la cobaya con un pienso especial para cobayas.

Gestación de las cobayas

La gestación dura entre 59 y 70 días, siendo el promedio normal de 63 días.

En los últimos 10-12 días, los huesos pélvicos de la madre empezarán a separarse y prepararse para el parto.

Al cabo de 63 días dará a luz una camada de entre uno y nueve cachorros.

Lo habitual en las cobayas es que el parto no lleve problemas. Pero en ocasiones, las madres primerizas pueden tener complicaciones, sea porque se asusten o por falta de instinto materno. Pueden llegar a perder la primera camada al no limpiar a los bebés recién nacidos o al no romperles el saco amniótico en seguida para que puedan respirar.

Si hay algún cachorro que la mamá no haya visto, le romperemos la bolsa amniótica a la altura de la boca y si vemos que no reacciona, le damos una pequeña sacudida.

En el siguiente artículo seguiremos con este tema, con aspectos muy importantes y los cuidados durante el embarazo de las cobayas.

Esperamos que este artículo te haya servido de ayuda, si tienes dudas por favor, coméntalo justo aquí debajo.

Video: PARTE 23: Embarazo . REPRODUCCIÓN DE LA COBAYA (Agosto 2020).

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